Llevaba tiempo siguiendo a una compañía Work Louder, recuerdo cuando en plena pandemia comencé a conocer los productos que estaban empezando a crear y publicaban sus novedades a través de Discord.
Y estando en mi puesto de trabajo, descubrí que una compañera tenía un teclado distinto al mío, era un teclado genérico pero poseía ciertas teclas con accesos directos, como a la calculadora. Y empecé a buscar una forma de simplificar algunas de las acciones que repito decenas de veces durante una jornada de trabajo. Copiar, pegar, abrir aplicaciones, moverme entre ventanas o ejecutar determinadas combinaciones de teclas son acciones pequeñas, pero cuando las repites continuamente empiezas a pensar que debería existir una forma mejor de hacerlas.
Ahí es donde entra el Work Louder Creator Micro.
El mío es una edición Framer del Creator Micro V2, un pequeño dispositivo con teclas programables, joystick y dial que, sobre el papel, puede parecer simplemente otro macropad. Después de configurarlo y utilizarlo durante un tiempo, creo que la parte interesante no está realmente en el hardware, sino en hasta qué punto puedes convertir cada tecla en una pequeña herramienta diseñada alrededor de tu forma de trabajar.

Un teclado pequeño con muchas posibilidades
El Creator Micro tiene un formato bastante peculiar. Sus teclas programables, el dial y el pequeño joystick permiten crear muchas más acciones de las que inicialmente sugiere su tamaño, especialmente cuando empiezas a trabajar con diferentes capas.
En mi caso, sin embargo, no quería llenarlo de decenas de accesos directos que después tuviera que memorizar.
Quería justo lo contrario.
Mi objetivo era que cada tecla agrupase acciones relacionadas entre sí y que su comportamiento resultase predecible. Una tecla no tenía por qué significar únicamente «Copiar». Podía convertirse en una tecla dedicada completamente a la edición.

Una tecla, varias acciones
Aquí fue donde empecé a encontrarle realmente sentido al dispositivo.
Una misma tecla puede comportarse de forma diferente dependiendo de cómo la pulses.
- Una pulsación: copiar.
- Doble pulsación: pegar.
- Mantener pulsado: seleccionar todo.
- Pulsar y mantener: cortar.
De esta forma, una sola tecla se convierte en una especie de pequeña herramienta contextual.
Y esa filosofía puede repetirse con otras teclas: agrupar acciones relacionadas en lugar de asignar una función completamente independiente a cada botón.
Esto tiene una ventaja importante. Después de unos días ya no necesitas recordar dónde has colocado veinte comandos diferentes. Empiezas a recordar conceptos: edición, ventanas, aplicaciones o navegación.

El verdadero reto: usarlo sin instalar nada
En mi caso existe además una condición bastante particular.
Puedo configurar el Creator Micro tranquilamente desde casa, pero en el ordenador del trabajo no puedo instalar Work Louder Input.
Esto cambió completamente mi forma de plantear la configuración.
No quería que el dispositivo dependiese constantemente de una aplicación ejecutándose en segundo plano. Las funciones realmente útiles para mí tenían que quedar almacenadas en el propio Creator Micro y funcionar cuando lo conectase a otro ordenador.
Esto me llevó a experimentar bastante con las acciones, las capas y Advanced Mode para averiguar qué podía ejecutar directamente el dispositivo y qué cosas dependían de Input.
Y también aparecieron algunos comportamientos inesperados.

Cuando una macro sencilla deja de ser sencilla
Una de las cosas que más tiempo me llevó fue algo aparentemente trivial: abrir determinadas aplicaciones o accesos que ya tenía anclados en Windows.
Sobre el papel, combinaciones como Win + 1, Win + 2 o Win + 3 deberían ser suficientes. En la práctica descubrí que determinadas combinaciones no se comportaban como esperaba al guardarlas.
Algo parecido ocurrió con Advanced Mode. Algunas configuraciones parecían correctas mientras las estaba creando, pero cambiaban al guardarlas o no terminaban comportándose exactamente como esperaba.
La solución en algunos casos terminó pasando por construir secuencias más explícitas, controlando cuándo se pulsa y cuándo se libera cada tecla.
Y ahí aparece una de las peculiaridades del Creator Micro: puedes hacer cosas sorprendentemente complejas, pero conseguir exactamente el comportamiento que quieres puede requerir bastante experimentación.

De macropad a herramienta personal
Una vez superada esa fase inicial, empecé a dejar de pensar en el Creator Micro como un teclado con botones adicionales.
Es más interesante pensar en él como una pequeña interfaz física.
Copiar y pegar son solo el principio. Puedes utilizarlo para lanzar aplicaciones, navegar entre determinadas herramientas, controlar ventanas, hacer scroll con el dial o utilizar diferentes capas dependiendo del contexto en el que estés trabajando.
Y el joystick añade otra dimensión interesante porque permite ejecutar acciones que tienen una relación espacial bastante natural.
La clave está en no intentar rellenar todos los botones simplemente porque están ahí.
Mi configuración ha ido evolucionando precisamente al contrario: si una acción no me aporta realmente algo, prefiero no ocupar una tecla con ella.
Work Louder Input todavía tiene margen de mejora
El hardware me parece tremendamente interesante, pero gran parte de la experiencia depende inevitablemente de Work Louder Input.
Durante mis pruebas he encontrado comportamientos que todavía pueden resultar confusos: cambios que no siempre parecen guardarse como esperas, diferencias entre funciones que quedan almacenadas en el dispositivo y otras que necesitan el software, o determinadas combinaciones que requieren más pruebas de las que uno esperaría.
También he estado siguiendo algunas versiones beta y Release Candidate del firmware para ver cómo evoluciona el dispositivo.
Durante estas pruebas he utilizado Input 0.18.4 y el firmware 0.6.2.
Es una plataforma que continúa evolucionando, así que es perfectamente posible que algunas de las cosas que cuento aquí funcionen de otra manera en futuras versiones.

Lo mejor es que nunca termina de estar configurado
Creo que esa es precisamente la parte que más me gusta.
No existe una configuración definitiva.
Después de utilizarlo durante unos días descubres que una acción que parecía imprescindible apenas la utilizas. Otra que ni siquiera habías considerado termina siendo una de las más útiles. Cambias una tecla, reorganizas otra, descubres que una doble pulsación tiene más sentido que mantener pulsado.
El Creator Micro termina evolucionando contigo.
Y probablemente esa sea también su mayor diferencia respecto a utilizar simplemente atajos de teclado. Los atajos están ahí y tú aprendes a utilizarlos. Aquí ocurre, en cierto modo, lo contrario.
Eres tú quien construye la interfaz.